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Recetas entusiastas para compartir y cambiar el mundo: las “charlas TED” como fenómeno cultural actual

3 Abr

ted

Por Julia Kenny

 TED responde a las siglas de Tecnología, Entretenimiento y Diseño y surge en el año 1984 en Estados Unidos. 30 años de TED. 30 años, en los que la tecnología, el entretenimiento y el diseño han no sólo evolucionado, sino que han sido objeto y sujeto de una verdadera revolución.

Desde el primer encuentro realizado en mayo de 2010 hasta hoy, en Argentina se han realizado 78 eventos, con un crecimiento en cantidad de asistentes y repercusión general exponencial. En el último evento que se llevó a cabo en la Usina del Arte en septiembre de 2013, asistieron 1.200 personas pero se anotaron para poder asistir 12.500, aún cuando no se habían anunciado los oradores.

Algo pasó y algo pasa con este formato, plataforma, movimiento, organización, por cierto tan difícil de etiquetar con un nombre, que hace que miles de argentinos quieran asistir a estos encuentros y que genera millones de vistas en Internet. Porque, las 130 charlas publicadas en youtube de TEDxRíodelaPlata hasta ahora recibieron 6 millones de “vistas”.  Números que se vuelven muy significativos y experiencias de escuchas que se viralizan, se comparten, entre amigos, familiares, en las empresas, en las escuelas, que trascienden el ambiente “cool” y promediadamente joven de los que asisten y alcanzan una repercusión en otros ambientes de lo más disímiles.

En TED las exposiciones de los oradores están estructuradas como relatos.  Relatos de sus vidas, pero con todos los condimentos para que sean, siguiendo al consultor político español Antonio Nuñez, “proyectivos”: nos ponemos en el zapato del personaje/persona que cuenta, y a partir de allí, experimentamos lo que ese personaje tiene que vivir”. Quizás este aspecto hace a una de las claves de la gran repercusión de TED: las charlas no son improvisadas ni lejos de eso, no son exposiciones asépticas de temas duros o blandos; las charlas son, esencialmente, historias: relatos en primera persona. Un hombre, una mujer, con nombre y apellido que nos cuentan una historia, en general, su propia historia, y nos invitan a través de ella a pensar en que nosotros- los espectadores- también podemos ser protagonistas.

Las charlas TED hacen de esta técnica también llamada “storytelling” un uso estratégico. Pero no es el único recurso. TED, en su versión “evento” sucede en un lugar físico, una locación, que según cada licenciatario y ciudad, es un teatro, un centro de convenciones. Se fija un día, a veces un día y medio y, desde la primera hasta la última charla, la gente asiste como espectadora a las funciones-charlas. Hay intervalos. En uno de ellos en el último encuentro TEDxRíodelaPlata, los asistentes se encontraron de repente e  inesperadamente en el medio de una “flashmob”, una producción que ataca por sorpresa, porque minutos antes los participantes de esta actuación esperaban camuflados entre el público. En este caso, varios artistas interpretaron “El brindis de la Traviata” y fueron luego ovacionados por el sorprendido público.

Si bien TED no implica una plataforma “colaborativa”, sí utiliza la convergencia de medios para promocionar sus ideas y sí lo hace sobre la premisa de aumentar el rol del conocimiento en el comportamiento social. También fomenta la idea del contagio y lo hace a través de la promoción de la práctica conversacional y del compartir. Como si la ingeniería de TED se apropiara un poco de todos los recursos y formas de prácticas de consumo que hoy nos habitan.

Siguiendo a Henry Jenkins, “El consumo se ha convertido en un procesocolectivo, y aeso refiere la «inteligencia colectiva», un término acuñado porel teórico cibernético francés Pierre Lévy. Ninguno de nosotros puedesaberlo todo; cada uno de nosotros sabe algo; y podemos juntar las piezas si compartimos nuestros recursos y combinamos nuestras habilidades. La inteligencia colectiva puede verse como una fuente alternativa de poder mediático. Estamos aprendiendo a usar ese poder mediante nuestras interacciones cotidianas en el seno de la cultura de la convergencia”.

Por eso, TED funciona en la dialéctica que existe entre la generación de un clima de entusiasmo transformador, con energía positiva, que produce en los que asisten ganas de contar lo que vieron, escucharon, aprendieron, sintieron, experimentaron….porque además ya nadie es sólo consumidor sino que tiene que ser al mismo tiempo productor de sus propios comentarios, reacciones. Así, los asistentes a TED son los principales vectores de la promoción de TED, que comienza cuando empiezan a twittear o postear en Facebook frases elocuentes o sentimientos viscerales, según cada estilo. Sin ir más lejos, en el último TEDxRíodelaPlata, el hashtag #tedx del evento fue 2º trending topic y además, fue seguido vía streaming por 8.000 personas.

Las redes sociales son plataformas pensadas y utilizadas para conversar, charlar, interactuar; y TED quiere, pues, meterse en el tramado discursivo y generar nuevos temas, nuevas ideas… que transformen. Ojalá podamos capitalizar esa energía transformadora y que TED genere ecos en las distintas capas sociales, institucionales, educativas y políticas, para que de verdad sea germen de cambio y podamos recuperar utopías en esta sociedad del siglo XXI.